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En el caso de divorcios, y existencia de domicilio en común sólo nos queda dos opciones o bien se vende el bien y se reparte al 50% el valor de la cuantía obtenida, o bien se adjudica a uno de los dos, su propiedad al 100%, con modificacion del préstamo hipotecario ya que si no de otro modo aun no siendo propietarios seguiriamos siendo deudores del prestamo hipotecario; la última opción sería que no existiese acuerdo y se iniciase un procedimiento de división de cosa común y venta en pública subasta de la vivienda, opción economicamente no recomendable, ya que la perdida de valor del bien suele rondar el 40%.

Desde www.madriddivorcio.com, le podremos asesorar de que opción tomar en su caso determinado, minimizando los riesgos, gastos y perjuicios.

Lo ideal es que quien se queda como propietario del piso firme una nueva hipoteca por la que es responsable al 100% de la vivienda. Tiene ventajas fiscales: el impuesto asociado es del 1%, más gastos notariales.

Y de repente llega el divorcio. Cuando eso ocurre y hay una vivienda en propiedad de por medio los problemas pueden surgir. Aún más si se trata de una pareja que tiene contratada una hipoteca al 50%.

Entre las distintas opciones que existen está

la figura de la extinción de condominio. El Colegio de Agentes Inmobiliarios de Cataluña asegura que esta posibilidad tiene sus ventajas, pero también exige tomar una serie de precauciones. La extinción de condominio consiste básicamente en que uno de los propietarios, uno de los dos cónyuges en este caso, vende al otro al otro su parte de la casa. Lo más importante es que aunque con la disolución de condominio una de las partes deja de ser propietaria de la vivienda, la titularidad del préstamo no desaparece y sus obligaciones frente al banco, tampoco. Firmada la extinción de condominio, la titularidad del préstamo hipotecario no varia en absoluto, es decir, al firmar ante notario la extinción en favor del otro miembro de la pareja, lo que estrictamente está sucediendo es que un nombre desaparece del Registro de la Propiedad, pero esa persona sigue siendo deudora. La titularidad del préstamo hipotecario no ha variado en absoluto; para el banco, ambos titulares, propietarios o no, son responsables de seguir pagando la hipoteca.

De hecho, puede ocurrir que si el cónyuge que sigue siendo propietario deja de pagar la hipoteca, se puede reclamar a la otra parte –la que ya no figura en el registro– el pago de la hipoteca, y por eso camino, hasta embargarle la nómina.

Lo que conviene, según los expertos que citan los agentes inmobiliarios catalanes, es que el miembro de la pareja que se queda como propietario del piso firme una nueva hipoteca por la que es responsable al 100% de la vivienda. Si las cosas se deciden de este modo, conveniente, el día de la firma ante notario de la extinción de condominio, se firmará primero la escritura de extinción de condominio por la que uno de los propietarios deja de serlo; y después, la escritura del nuevo préstamo hipotecario, por el que el que quien deja de ser propietario, deja a la vez de ser deudor. Tenidas en cuenta estas precauciones, la extinción de condominio tiene ventajas, ventajas fiscales. El impuesto asociado a la compraventa es del 7%, mientras que el de la extinción de condominio es de tan sólo el 1%, más los gastos notariales.

http://www.20minutos.es/noticia/2324631/0/